(16) Lc 9,57 ss.
Mientras seguían su camino, un hombre le dijo a Jesús: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le respondió: «Los zorros tienen madrigueras y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza».
(17) Lc 12,49s.
He venido a traer fuego a la tierra. ¡Cuán feliz sería si ya estuviera ardiendo! Tengo que ser bautizado con un bautismo, y qué angustia siento hasta que se cumpla.
(18) Mc 10,45
El Hijo del hombre no ha venido a que le sirvan, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos.
(19) Mc 14,22-24
Durante la cena, tomó el pan y dio gracias; luego lo partió, se lo dio y dijo: «Tomad, esto es mi cuerpo». A continuación, tomó la copa, dio gracias, se la dio a los discípulos y todos bebieron de ella. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la alianza, que se derrama por muchos».
(20) Lc 13,31s.
En aquel mismo momento llegaron algunos fariseos y le dijeron: «Vete, aléjate de aquí, porque Herodes quiere matarte». Él les respondió: «Id y decid a ese zorro: “Mira, hoy y mañana expulso demonios y hago curaciones, y al tercer día cumpliré mi obra”».