(21) Lc 6,20 ss.
Alzó los ojos hacia sus discípulos y les dijo: «Bienaventurados vosotros, los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis».
(22) Mc 10,25
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el Reino de Dios.
(23) Mc 12,17
Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios. Y se quedaron muy asombrados de él.
(24) Mt 5,27s.
Habéis oído que se dijo: «No cometerás adulterio». Pero yo os digo: Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón.
(25) Mt 5,31s.
Además, se ha dicho: «El que repudie a su mujer, que le dé una carta de divorcio». 32 Pero yo os digo: El que repudie a su mujer, salvo en caso de fornicación, la expone al adulterio; y el que se case con una mujer repudiada, comete adulterio.
(26) Mt 5,21s.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: «No matarás»; pero quien mate a alguien será juzgado. Pero yo os digo: Cualquiera que se enoje con su hermano será juzgado; y quien le diga a su hermano: «¡Necio!», será juzgado por el Sanedrín; pero quien le diga: «¡Tonto!», será condenado al fuego del infierno.
(27) Mt 5,23s.
Si traes tu ofrenda al altar y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar; ve primero a reconciliarte con tu hermano, y luego vuelve a ofrecer tu ofrenda.
(28) Lc 6,27s.
Pero a vosotros que escucháis os digo: ¡Amed a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian! 28 Bendecid a los que os maldicen; orad por los que os insultan.