Cuaresma: seguir los pasos de la Cruz

(10) Mt 10,34-36 ¡No
penséis que he venido a traer paz a la tierra! No he venido a traer paz, sino la espada. Porque he venido a poner de separación al hijo contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra; y los de la propia casa serán enemigos del hombre.

(11) Mc 10,43s. Pero
entre vosotros no debe ser así, sino que el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea el esclavo de todos.

(12) Mc 8,35
Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará.

(13) Lc 9,3
No llevéis nada para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni segunda túnica.

(14) Lc 10,16
El que os escucha, a mí me escucha; y el que os rechaza, a mí me rechaza; pero el que me rechaza a mí, rechaza a aquel que me ha enviado.

(15) Mt 5,38s.
Habéis oído que se dijo: «Ojo por ojo y diente por diente». Pero yo os digo: No resistáis al que os hace mal; antes bien, si alguien te golpea en la mejilla derecha, ponle también la otra.