La Lectio Divina, literalmente «lectura divina», es una forma antigua y, al mismo tiempo, redescubierta de leer la Biblia de manera meditativa y contemplativa. Ya en la Iglesia primitiva y en el monacato medieval se le prestaba mucha atención: Sus etapas o pasos (leer/lectio – reflexionar/meditatio – orar/oratio – estar en silencio ante Dios/contemplatio – vivir de otra manera/actio) se repiten varias veces y se practican una y otra vez. El objetivo de este camino de práctica es descubrir y leer la Biblia de tal manera que se convierta en una fuente viva de la relación con Dios.
En la Lectio Divina, la Biblia se convierte en guía de vida. La Lectio Divina ayuda a encontrar a Dios. Es más que un simple método de lectura. Los lectores entran en contacto con el texto de las Escrituras y caminan con la Palabra. La Biblia se convierte así en una amiga con la que se mantiene una conversación regular, a la que se contempla, a la que se pide consejo, que nos hace reír o con la que a veces nos enfadamos. La Lectio Divina da espacio al gozo del descubrimiento y a la lectura creativa. En el centro se encuentran la multitud de observaciones y resonancias que el texto suscita en los lectores. Sin embargo, dado que la lectura minuciosa y la orientación hacia las características del texto desempeñan un papel importante, se ponen límites a la arbitrariedad subjetiva en la interpretación.
La Lectio Divina no es un ejercicio puramente privado, aunque pueda realizarse en solitario. Puede y debe practicarse también en comunidad, ya que tiene su origen en el encuentro comunitario con el texto de las Escrituras. Esta lectura compartida transforma. Quienes practican la Lectio Divina se experimentan como una comunidad que vive de la Palabra de Dios y se reúne en torno a ella.
¿De dónde proviene la Lectio Divina?
Ya en la Biblia (Salmo 1,2) se menciona la reflexión y la interiorización repetida de las palabras bíblicas. Asimismo, se describe la vinculación de la interpretación de las Escrituras con las experiencias y lo vivido, por ejemplo, en el relato de Emaús (Lucas 24).
En los primeros siglos, los Padres de la Iglesia, los ascetas y los primeros monjes practicaban un acercamiento a las Escrituras basado en la escucha y relacionado con la vida, aunque aún no se habían definido pasos de lectura fijos. A Gregorio Magno (ca. 540-604) se remonta la imagen de la «rumia interior de la Palabra» (ruminatio), que describe la recitación repetitiva y murmurada de versículos bíblicos (cf. Salmo 1,2). La conocida frase de Gregorio, «Las palabras divinas crecen con los lectores» (Homilías sobre Ezequiel 1,7,8), ilustra el diálogo entre Dios y el hombre que tiene lugar en la Lectio Divina.
La descripción sistemática de los distintos pasos de la Lectio Divina se remonta a Guigo el Cartujo (siglo XII). En su obra «Scala Claustralium», describe la Lectio Divina como una escalera al cielo con cuatro peldaños: lectio (leer), meditatio (meditar), oratio (rezar), contemplatio (contemplar, disfrutar). Los peldaños pueden repetirse varias veces durante el proceso de lectura.
A partir del siglo XVI, la Lectio Divina cayó progresivamente en el olvido en el contexto de la Contrarreforma. El retorno a ella se inicia en los años 70 y 80 del siglo pasado. Esto fue también consecuencia del Concilio Vaticano II, cuyo objetivo era facilitar el acceso a las Escrituras a todos los fieles. En este contexto se desarrollaron enfoques sencillos como el método «Compartir la Biblia», que es también una forma de Lectio Divina.
El renacimiento de la Lectio Divina se debe, en última instancia, también al Sínodo de los Obispos de 2008, «La Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia». Allí y en la carta postsinodal «Verbum Domini» de 2010 se reafirma el papel de la Biblia como alma de la pastoral y se recomienda claramente la Lectio Divina como una forma probada de lectura de las Escrituras (Verbum Domini 86-87). Esto motivó a plantearse una actualización de esta antigua forma de lectura que es la Lectio Divina.
Una forma actual de la Lectio Divina
Adaptándose a los desarrollos teológicos y pastorales modernos, la Obra Bíblica Católica (Katholisches Bibelwerk e.V.) lleva casi 15 años desarrollando su proyecto de lectura de la Lectio Divina. Surgió de la idea de ofrecer una forma sencilla de lectura de la Biblia, fácil de llevar a cabo incluso para los no profesionales, que condujera a una relación viva con la Escritura.
Los siguientes elementos desempeñan un papel importante en el proyecto de lectura de la Lectio Divina:
1. Lectura y comprensión del texto
Si se quiere entablar un diálogo con el texto bíblico, es necesario percibirlo a fondo, estudiar sus características y no leerlo de forma apresurada ni leer entre líneas. Por eso, esta forma reserva mucho tiempo para la lectura. El texto se lee en voz alta una o dos veces. A continuación, se mantiene un silencio suficiente. En la lectura en eco que sigue, los participantes repiten palabras, expresiones o frases que les han llamado la atención.
2. Claves de lectura
Un elemento central del método son las claves de lectura del paso «Encuentro». La primera clave de lectura, «Yo leo el texto», ayuda a descubrir en detalle el texto, sus características, su elección de palabras, su dramatismo, los grupos de personajes, etc. Al igual que en la observación de una imagen, al principio solo se percibe. Este estudio con distancia y atención a los detalles evita que se lea algo en el texto de forma precipitada. En la segunda clave de lectura, «El texto me lee a mí», entran en juego los propios lectores. Se preguntan dónde les resuena el texto y qué les conmueve.
Cada uno responde a las claves de lectura por su cuenta. Para ello es importante disponer de tiempo suficiente. Tras la primera y la segunda clave, el moderador da la señal para el intercambio. Cada participante puede expresar sus observaciones con tranquilidad; no se trata de comentarios ni de debates.
3. Silencio
El silencio permite a los lectores un contacto intenso con el texto y, a través de él, con Dios. Por eso, los pasos se llevan a cabo con la tranquilidad suficiente. La conclusión puede organizarse también como una fase contemplativa más larga, dependiendo de la ocasión y la experiencia del grupo.
4. Intercambio
El encuentro con Dios se manifiesta también en el intercambio con los demás: en el canto conjunto, la oración y la conversación respetuosa sobre las observaciones de los demás.
La Obra Bíblica publica una o dos veces al año proyectos de lectura de Lectio Divina (external link, opens in new tab). Como proyectos para todo el año, pero también para la Cuaresma o el Adviento con un calendario de Adviento correspondiente. Desde otoño de 2019 está disponible además una Biblia de Lectio Divina (external link, opens in new tab) con claves de lectura formuladas para el Antiguo y el Nuevo Testamento. Se puede practicar la Lectio Divina en una oferta online mensual recurrente «Siempre el 14» e intercambiar (external link, opens in new tab) opiniones digitalmente con otras personas interesadas (external link, opens in new tab).
Resumen: Desarrollo de una Lectio Divina según el modelo de lectura de la Obra Bíblica Católica (Katholisches Bibelwerk e.V.).
| Desarrollo en grupo | Desarrollo de la lectura individual |
I. Recogida
| I. Recogimiento
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II. Encuentro
| II. Encuentro
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III. Seguir adelante A continuación, se reza una oración como transición hacia el silencio o la oración libre.
| III. Seguir adelante
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La Dra. Bettina Wellmann es ponente de la Asociación Católica de la Biblia (Katholisches Bibelwerk e.V.) y miembro del grupo de trabajo de Lectio Divina.