El «compartir la Biblia» es un método para abordar los textos bíblicos que tiene su origen en las comunidades de base de África y América Latina. Su objetivo es entablar un diálogo en grupos de entre 6 y 8 personas sobre los textos bíblicos y relacionarlos con la propia vida y las propias experiencias. No se trata de un análisis científico del texto ni de un debate sobre el pasaje bíblico. Se trata más bien de dejar que las palabras de la Biblia surtan efecto y descubrir qué pueden significar para la propia vida.
Para llevar a cabo un «compartir la Biblia», hay que dedicar tiempo y reunirse en un espacio adecuado. Una persona del grupo debe actuar como moderador/a, guiar los pasos individuales y velar por que todos puedan intervenir y no surjan discusiones. Para empezar, se recomiendan pasajes bíblicos que traten de encuentros y cuenten historias. Más adelante también se pueden utilizar los textos del día o del domingo.
A primera vista, el proceso puede parecer complicado, pero si uno se deja llevar y lo prueba una vez, se da cuenta de lo sencillo que es en realidad. Los siete pasos del compartir la Biblia son:
- Invitación: Mediante una breve oración inicial, el grupo toma conciencia de que Dios está en medio de ellos.
- Leer: El texto se lee una vez, ya sea por una persona o por turnos. A continuación, se lee una segunda vez.
- Reflexionar: Cada uno menciona palabras, fragmentos de frases o una frase con la que se haya sentido especialmente identificado. Se puede mencionar lo mismo varias veces y el orden tampoco es importante. Las palabras se dejan tal cual y no son comentadas ni por la persona que las ha dicho ni por los demás. A continuación, se vuelve a leer el texto.
- Silencio: Durante un tiempo determinado, todos guardan silencio y dejan que Dios les hable en la quietud.
- Compartir: Ahora se pueden comentar y explicar, en primera persona, las palabras que cada uno ha mencionado en el tercer paso. No se debe debatir sobre estas explicaciones, ni deben ser comentadas o retomadas por los demás.
- Actuación: En este paso, cada uno formula cómo el texto puede dar fruto en su propia vida y cómo quiere aplicarlo a su vida.
- Oración: Al final se reza una oración abierta y/o se hacen intercesiones abiertas. A continuación, el encuentro bíblico concluye con un canto, una oración en común o una bendición.
Oscar Cuypers